Soldado desaparecido en Segovia fue hallado con vida

El soldado profesional Andrés Casterbondo Macías fue encontrado con vida el sábado 24 de octubre, después de permanecer seis días desaparecido en una zona rural de Segovia, Antioquia. El uniformado había perdido contacto con su unidad durante un ataque con explosivos lanzados desde drones en la vereda Villa Severa, el 18 de octubre. La Primera División del Ejército confirmó que fue localizado en la vereda Las Palmas, durante operaciones de registro y control.
¿Cómo desapareció el soldado en Segovia?
La desaparición ocurrió el domingo 18 de octubre, cuando tropas del Ejército Nacional adelantaban operaciones en la vereda Villa Severa, en zona rural de Segovia, municipio del Nordeste antioqueño.
De acuerdo con la información entregada por la institución militar, los uniformados fueron atacados con explosivos lanzados desde drones. El Ejército atribuyó preliminarmente la acción a presuntos integrantes del frente 37 de las disidencias de las Farc.
En medio de los hechos, los militares perdieron contacto con Casterbondo Macías y no pudieron establecer de inmediato dónde se encontraba ni qué había ocurrido después del ataque.
Ante la situación, se activó un dispositivo de búsqueda por tierra y aire para localizarlo. Durante los días siguientes, las autoridades no confirmaron si el soldado había sido retenido por un grupo armado, si estaba herido o si permanecía extraviado en el área rural.
Ejército encontró con vida al uniformado tras seis días de búsqueda
La búsqueda terminó el sábado 24 de octubre, cuando tropas de la Primera División del Ejército encontraron al soldado en la vereda Las Palmas, durante labores de registro y control territorial.
La institución confirmó el hallazgo a través de sus canales oficiales. Sin embargo, el primer reporte no detalló las circunstancias en las que el uniformado permaneció durante los seis días sin contacto con su unidad ni precisó su estado de salud.
Posteriormente, medios de comunicación difundieron detalles sobre su supervivencia. Según un reporte de Blu Radio del 26 de octubre, el soldado contó que logró alimentarse con cocos y encontró un cangrejo en un arroyo mientras intentaba orientarse en la zona.
Las circunstancias completas de su recorrido durante esos días y los detalles de su estado físico deberán establecerse con información confirmada por las autoridades.
Durante el periodo de búsqueda, el Ejército también informó que brindaba acompañamiento psicosocial e institucional a los familiares del uniformado.
Nordeste antioqueño enfrenta una compleja situación de seguridad
La desaparición del soldado ocurrió en una región afectada por la presencia y las disputas entre diferentes estructuras armadas ilegales.
En Segovia y Remedios se ha reportado actividad del Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las confrontaciones por el control territorial han generado riesgos para las comunidades rurales y dificultades para la movilidad en algunos sectores.
Óscar Yesid Zapata, coordinador de la Fundación Sumapaz, advirtió sobre restricciones en las vías de acceso a varias veredas. Según sus declaraciones recogidas por El Colombiano, habitantes de la zona han enfrentado controles ilegales, limitaciones al ingreso de combustible y obstáculos para el transporte de alimentos.
Ante las dificultades de abastecimiento, el Ejército ha acompañado convoyes de combustible destinados a las comunidades afectadas.
Este contexto refleja que las consecuencias de la confrontación no se limitan a los enfrentamientos entre grupos armados y la Fuerza Pública, sino que también pueden afectar la movilidad y el acceso a bienes básicos de la población civil.
¿Qué se sabe sobre la investigación?
La información divulgada por el Ejército permitió establecer que el soldado fue localizado con vida, pero no aclaró todas las circunstancias posteriores al ataque del 18 de octubre.
Entre los aspectos que requieren mayor precisión están el recorrido que realizó el uniformado, las condiciones en las que permaneció durante los días de búsqueda y la secuencia de hechos que condujo a su localización.
Por su parte, la atribución del ataque al frente 37 de las disidencias de las Farc corresponde a la información preliminar entregada por el Ejército. Cualquier responsabilidad penal deberá establecerse mediante las investigaciones correspondientes.
El caso también vuelve a poner de relieve los riesgos que enfrentan las unidades militares que desarrollan operaciones en zonas rurales con presencia de grupos armados y uso de artefactos explosivos lanzados desde drones.