Muere Jelly Bean, una de las belugas rescatadas de Canadá
Jelly Bean, una de las dos belugas trasladadas desde Canadá al Oceanogràfic de Valencia, murió de manera repentina la noche del jueves 17 de septiembre, pocas semanas después de llegar a España como parte de una operación internacional de rescate.

El Oceanogràfic informó que la causa de la muerte todavía se desconoce. Durante los últimos días, el cetáceo había presentado dificultades para alimentarse y permanecía bajo vigilancia veterinaria permanente.
La beluga había llegado a Valencia el 27 de agosto, junto con otra ejemplar llamada Cleopatra y cuatro delfines procedentes de las instalaciones de Marineland, en Ontario, Canadá.
Jelly Bean llegó a Valencia el 27 de agosto

El traslado de los animales formó parte de una operación internacional desarrollada después del cierre de Marineland, un parque acuático de Ontario que llevaba cerca de dos años inactivo.
Jelly Bean y Cleopatra viajaron desde Toronto hasta Valencia en un vuelo de aproximadamente siete horas. Durante el desplazamiento estuvieron acompañadas por equipos veterinarios y especialistas en cuidado animal.
El Oceanogràfic había advertido desde la llegada de los animales que su proceso de adaptación sería complejo debido a su delicado estado sanitario. Por esa razón, tanto las belugas como los cuatro delfines permanecieron bajo seguimiento continuo de veterinarios y cuidadores.
La operación había permitido evitar el sacrificio de una treintena de belugas que permanecían en Marineland después del cierre de las instalaciones. Dos de ellas fueron destinadas al centro valenciano, mientras otros ejemplares están siendo trasladados a acuarios de Estados Unidos.
La beluga presentó problemas de alimentación
En los días previos a su muerte, Jelly Bean presentó dificultades para alimentarse, situación que llevó al equipo veterinario del Oceanogràfic a intensificar su seguimiento.
El centro señaló que durante ese periodo el animal tuvo algunos momentos de mejoría y mostró una actitud receptiva con sus cuidadores. Sin embargo, permaneció bajo vigilancia las 24 horas hasta su fallecimiento.
El Oceanogràfic lamentó la muerte y destacó el trabajo realizado por los profesionales que participaron en el cuidado y adaptación de los animales desde su llegada a España.
Los especialistas habían realizado previamente visitas a Canadá para conocer a cada ejemplar, evaluar su estado de salud y determinar si estaba en condiciones de afrontar el traslado.
Realizarán una necropsia para determinar la causa
La causa de la muerte de Jelly Bean todavía no ha sido establecida.
Veterinarios del Oceanogràfic trabajarán junto con especialistas en patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera para realizar una necropsia que permita determinar qué factores pudieron contribuir al fallecimiento.
Por ahora, el centro no ha atribuido la muerte a una causa específica. Por ello, cualquier conclusión sobre el motivo del fallecimiento deberá esperar los resultados de los estudios veterinarios.
Cleopatra y los delfines evolucionan favorablemente
Mientras se adelantan las investigaciones sobre la muerte de Jelly Bean, la otra beluga trasladada desde Canadá, Cleopatra, continúa bajo cuidado de los especialistas del Oceanogràfic.
El centro informó que Cleopatra y los cuatro delfines que llegaron en la misma operación evolucionan favorablemente y permanecen bajo supervisión veterinaria.
El Oceanogràfic ya contaba con otras cuatro belugas antes de recibir a los animales procedentes de Canadá. Entre ellas se encuentran Yulka y su hijo Kylu, nacido en el propio centro, además de Plombir y Miranda, rescatadas de un delfinario de Járkov, Ucrania, en 2024.
El centro valenciano es actualmente el único acuario europeo que participa en esta operación internacional de rescate, según la información publicada por el propio Oceanogràfic y recogida por EL PAÍS.
La muerte de Jelly Bean ocurre apenas tres semanas después de su llegada a Valencia y mientras continúa el proceso de reubicación de otros animales que permanecían en las instalaciones de Marineland.